El propietario, Julio Diez -aparejador, pintor y licenciado en Artes Plásticas por la Universidad de París-, ha elaborado su propio informe técnico: "Se trata de un edificio singular que debe ser conservado a toda costa. La estructura está en perfectas condiciones y ha realizado un proyecto de rehabilitación. No entiendo qué oscuros intereses intentan derribar la casa de mi familia". Carlos Mosquera, letrado del Colegio de Aparejadores de Madrid, calificó ayer de "barbaridad" el derribo del edificio. "Habría que intentar salvarlo como sea. Es necesario respetar la historia de Lozoya, teniendo en cuenta que se trata de un punto de referencia del pasado del pueblo".
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